• EL ENFOQUE

"El Inspector" en el Teatro Libre

Centro: 3 al 18 de septiembre / viernes y sábados 7:30 p.m.

Chapinero: 23 de septiembre al 2 de octubre/ jueves a sábado 8:00 p.m.

"El Inspector" en el Teatro Libre

Aunque la crisis causada por la pandemia ocasionó la cancelación de eventos y el cierre prolongado de las salas, el Teatro Libre asumió el reto de seguir trabajando bajo las condiciones requeridas y pensando siempre en no perder el encuentro con el público.


Ahora, tras dos años sin poder ofrecer un nuevo repertorio y que poco a poco la capital retoma sus actividades, el grupo artístico regresa con el estreno de “El inspector” de Nikolái Gógol, adaptada por Patricia Jaramillo y dirigida por Ricardo Camacho.

Una obra que refleja la realidad de un país en el que la corrupción se ha normalizado en todos los niveles de la sociedad.


No culpes al espejo si tu cara es deforme

El refrán popular que precede como lema a El inspector de Gógol define toda la producción del escritor ucraniano.


En ella, una nueva mirada mordaz pone al descubierto la corrupción y la estupidez que campeaban en la Rusia zarista de la primera mitad del siglo XIX.


Esta comedia se estrenó en San Petersburgo en 1836 y fue muy mal recibida por parte del público que se sintió atacado por las “calumnias” que aparecían en la obra.


Como escribiera un amigo de Gógol, ese público estaba conformado tanto por “los que ponen la mano como por los que la llenan”. Sin embargo, con el tiempo,


El inspector se convirtió en uno de los referentes obligatorios de la historia del teatro. Como él mismo dijera: “¿Acaso la risa no es un látigo?”.

La obra:

El inspector es una suma de los mejores logros de la creación gogoliana:


la rutina de una pequeña ciudad de provincia se ve convulsionada por el anuncio de que el gobierno central ha enviado a un inspector,


que puede llegar de incógnito en cualquier momento para realizar una visita fiscal.


Esta posibilidad llena de pánico al alcalde y a los burócratas locales cuya deshonestidad en el manejo de los asuntos públicos sofoca la vida y negocios de los vecinos,


los cuales tampoco están libres de uno que otro “pecadito”. Efectivamente, un funcionario venido desde San Petersburgo se instala en el pueblo y,


para su sorpresa, se ve asediado, tanto por las atenciones y sobornos de los dignatarios, como por las quejas y regalos de los habitantes expoliados por el mal gobierno.


Sin embargo, y contrariando todas las expectativas, el arribo del inspector va a dejar estupefactos a los personajes de la farsa.

El autor:

Nikolái Vasílievich Gógol nació en 1809 en Ucrania. Era hijo de un terrateniente con aficiones literarias.


A los diecinueve años se fue a vivir a San Petersburgo para convertirse en escritor y muy pronto empezó a publicar sus cuentos y relatos.


Cuando tenía 27 años estrenó El inspector, con la que logró el reconocimiento del mundo literario y teatral, pero también recibió fuertes críticas de sectores del poder,


debido al carácter satírico de la obra. Gógol se dedicó entonces a viajar por Europa y se instaló en Roma, en donde continuó escribiendo.


Allí terminó el célebre relato El capote y los primeros capítulos de la que será su obra maestra, Almas muertas, cuya primera parte publicó en Rusia en 1842.


Consumido por una profunda crisis religiosa, quemó la segunda y la tercera parte de esa novela y murió en Moscú, al parecer a consecuencia de una desnutrición voluntaria, a la edad de 43 años.

Visita: www.teatrolibre.com