• Juan K LiBre

Johana Valbuena, madre a distancia, madre minera

Johana Valbuena es un ejemplo de aquellas mujeres, que trabajan en operaciones mineras por largas temporadas alejadas de sus casas, pero a pesar de la distancia no pierden el contacto con sus hijos.

Johana Valbuena, madre a distancia, madre minera

Desde las instalaciones de la mina un grupo de madres ha desarrollado la habilidad de trabajar y ser mamá virtual, al mismo tiempo. Tareas, juegos, recetas y consejos, todo se vale desde la distancia cuando se es mamá minera. Para algunas, es un rol que tienen que combinar con el hecho de trabajar en una profesión, que las obliga a alejarse de sus casas por largas temporadas, durante las cuales no pueden estar al lado de sus hijos.

Johana Valbuena se convirtió en una madre a distancia, una madre minera, la separan de su hija los 282 kilómetros que hay entre Bogotá y Segovia, Antioquia, solo la puede visitar una vez al mes. Ella es una mamá minera, que trabaja desde hace cinco años como interventora de las obras civiles de Gran Colombia Gold, el mayor productor de metales preciosos en Colombia.

Johana, una ingeniera civil colombo-venezolana hace parte de las mujeres en las labores de las minas que representan el 30% de los trabajadores de este sector, de acuerdo con los datos del Departamento Nacional de Estadísticas (DANE). Un rubro, que con la extracción del oro para el 2024, podría representarle a Colombia inversiones, por más de 5.000 millones de dólares.

Esta ingeniera, que comparte una casa dentro de las instalaciones Gran Colombia Gold con otras tres mineras y madres también, fue la primera mujer en llegar a trabajar en las obras civiles de la mina. Su labor durante todo el día transcurre entre los diferentes proyectos de superficies y socavones, como el sostenimiento de taludes, construcción de talleres y refugios mineros, aliviaderos, contendores de agua, cerramientos de minas, entre otros.

El mundo de las minas fue la oportunidad de un trabajo estable. Hace más de cinco años, Johana tuvo que migrar a Colombia con su esposo, madre e hija por la difícil situación por la que estaban pasando en Venezuela. Se radicaron en Bogotá donde tenían una pequeña empresa de publicidad, con la cual no les fue bien y tuvieron que empezar a buscar trabajo. Cuenta que las entrevistas fueron difíciles a pesar de tener también la ciudadanía colombiana.

En Gran Colombia Gold fue donde tuvo la oportunidad de mostrar sus capacidades profesionales, a pesar de no tener experiencia alguna en el sector minero. Su labor en Venezuela siempre fue en la parte de investigación en laboratorios de hidráulica en hidroeléctricas. Para ella fue descubrir un mundo nuevo, “gracias a la empresa soy una profesional más completa, donde además he recibido apoyo para estudiar mi magister en obras hidráulicas”.

Gran Colombia Gold no solo apoya las mujeres dentro de la empresa a nivel externo tiene la iniciativa de Mujeres Lideres y Emprendedoras para la población de Segovia y Remedios, donde se promueven programas de huertas caseras, emprendimientos, cursos de joyería, entre otros.

Para Johana esta gran oportunidad profesional y laboral le implicó un reto laboral y familiar, en especial con su hija, pero este trabajo les ha permitido tener una vida estable desde entonces. Gracias a la tecnología, el distanciamiento físico lo han compensado con sus comunicaciones diarias por Internet para hacer tareas, jugar, hablar del colegio, del proyecto en el que esté trabajando en la mina, y estar al tanto de todo lo que sucede con Emma.

Este año, Emma Valentina cumple 10 años y espera para el Día de las Madres recibir a su mami como siempre. Lo más seguro es que habrá globos, alfombra de pétalos de flores, la torta que más le gusta a Johana y las serpentinas que aprendió a hacer, gracias a un video de YouTube.

Y es que siempre que esta minera llega a su casa, se convierte en una fecha especial para la familia, en una celebración. Se “rompen las reglas,” y Johana se posiciona como la mamá, esposa e hija. “Quiero lograr que mi hija siga teniendo confianza en mí, a pesar de la distancia”.

“El sueño de madre lo logré con Emma y lo estaba viviendo al máximo. Mi niña fue un milagro, porque los médicos me habían dicho que yo nunca podría concebir un hijo. Tuvimos que separarnos y eso fue duro, sin embargo, “lo positivo de todo, ha sido la fortaleza y resiliencia que adoptamos en familia. Hemos tenido que aprender a manejar situaciones, como los cuatro meses durante los cuales no pude viajar a Bogotá por el aislamiento de la pandemia, pero durante este tiempo, quienes estábamos en la mina tuvimos que trabajar en equipo y solventar las tareas de los compañeros que estaban en casa y que todos saliéramos adelante”


“Soy una mujer de retos y muy creyente. Le enseño a mi hija que las cosas siempre suceden con un propósito. Como familia, somos un equipo. Ser mamá ha sido un gran reto, he aprendido a valorar enormemente el tiempo que paso con mi familia y también disfruto enormemente ser mamá a distancia, aunque nada supera esos momentos felices que pasamos al vernos y abrazarnos”