• EL ENFOQUE

Llena una botella de amor en Andina Pack 2019

  • Conoce el proceso de transformación de los plásticos en madera plástica para la construcción de viviendas.

  • Deposita en una botella plástica todo tipo de bolsas y empaques, y haz parte de este movimiento internacional, que ya tiene presencia en Colombia, Argentina, Ecuador, Panamá y Chile.

La Fundación llena una botella de amor presenta en Andina Pack 2019 hasta el 22 de noviembre en Corferias, una de las estrategias para el correcto manejo de los residuos plásticos flexibles, cuyo resultado es la construcción de viviendas, parques y mobiliario. Esta  Fundación, que tiene operaciones en Argentina, Ecuador, Chile y Panamá, surgió hace seis años ante la necesidad de una solución a la problemática de residuos plásticos de productos de consumo masivo.

El creador de esta idea, el colombiano John Berrío López, ya había implementado anteriormente un programa denominado Eco ladrillos, que consistía en llenar de todo tipo de empaques y bolsas plásticas las botellas PET, lo cual no tuvo el impacto esperado porque no era viable construir con éstas, y no cerraba el ciclo de uso de dichos envases y bolsas, ya que éstos regresaban al medio ambiente.


“John llevaba 20 años trabajando con el tema de reciclaje y 10 con la madera plástica. Es así como él ve un gran potencial de materia prima en las botellas rellenas de plásticos para construir viviendas, parques y otros productos”, explica Kelly Rodríguez, directora de sostenibilidad de la Fundación.


En alianza con colegios, empresas y organizaciones se da la información correspondiente para convertirlos en puntos de acopio de las botellas llenas. Posteriormente, la Fundación las recoge, las convierte en un aglutinado y las lleva a la empresa que lo transforma en madera plástica.


“Se llama llena una botella de amor porque hay que tener mucho amor por el planeta y por las personas para llenarla”, dice Rodríguez. “Al hacerlo se está contribuyendo con dos propósitos: uno social y otro ambiental. Con el primero se benefician comunidades vulnerables y con el segundo, lo que llamamos basura ya no irá más a las fuentes de agua, a los océanos, ni se está agotando la vida útil de los rellenos sanitario”, agrega la funcionaria.


Por otro lado, las grandes empresas se han venido vinculado a este programa donando el plástico posindustrial que producen; de esta manera apadrinan escuelas a las que se les construyen parques y otros mobiliarios.


En 2017 la Fundación recuperó 30 toneladas de material posconsumo (botellas llenas de amor) y 219 de posindustrial; en 2018 recuperó 68 toneladas de posconsumo y 458 de posindustrial; y en lo corrido de 2019 lleva recuperado 53 toneladas de posconsumo y 510 de posindustrial.


Así mismo, esta obra social se ha visto representada en siete viviendas entregadas hasta la fecha. En Quito, Ecuador (1) y en Colombia (6), en las siguientes ciudades: Bogotá D.C. (1); El Retiro (1) y Rionegro (3), Antioquia; y en Cali, Valle del Cauca (1). Adicionalmente se han construido 11 parques infantiles, 18 mesas de comedor, 10 bibliotecas y 30 puentes peatonales.


En 2018 Argentina recogió 16 toneladas de posconsumo; Ecuador, 14 toneladas de posconsumo y 300 de posindustrial. Se espera que Panamá y Chile, donde ya está constituida la Fundación se inicien operaciones en los próximos meses

Por su parte, Chile arrancará con tecnología de punta, esto quiere decir, que mientras en Colombia se producen 30 kilos de aglutinado por hora, en ese país se producirán 400 kilos por hora.


La Fundación ganadora del concurso Titanes Caracol (de Colombia), en la categoría de sostenibilidad ambiental, espera recoger en 2020 cinco mil toneladas, con el propósito de llevar sus beneficios a más ciudades del territorio nacional, pues por el momento cuenta con puntos de acopio solo en Bogotá y Medellín.