• Juan K LiBre

Corteva se une a la misión de Fundafe para llevar esperanza a personas con movilidad reducida

De acuerdo con estadísticas de la Asociación Colombiana de Medicina Física y Rehabilitación, se estima que la incidencia de amputaciones en el país es de 200 a 300 personas por cada 100.000 habitantes. Esa realidad inspiró la creación de la Fundación Fuente de Esperanza - Fundafe, una organización -sin fines de lucro- dedicada a fabricar y transformar la chatarra donada por empresas para convertirlas en prótesis modulares. Desde 2007, Fundafe ha beneficiado a más de 250 personas.

En su propósito de transformar vidas y tras optimizar los residuos aprovechables que resultan de las operaciones de sus plantas de producción en Barranquilla y Cartagena, Corteva, compañía del sector agrícola, ha donado a Fundafe 25.200 kilogramos de metal reciclable (aluminio y piezas de equipo que ya no se usan) para hacer realidad el sueño de volver a caminar de personas con discapacidad física en las comunidades de su zona de influencia.


“Vimos la oportunidad de convertir los desechos industriales en nuestra materia prima y empezamos a buscar donaciones. Con el lema ‘Ponemos a Caminar la Chatarra’, hemos apoyado a personas que necesitan prótesis y no tienen cómo pagarlas. Gracias a las donaciones que hace periódicamente Corteva, por ejemplo, ha sido posible apoyar casos como el de Ramona, una niña de 10 años, o el de Leiry Laura Orozco, quien ya cuenta con prótesis en sus dos piernas, del mantenimiento permanente que estas piezas requieren”, destacó Juan Salcedo, director y fundador de Fundafe.


Leiry Laura es una joven de 21 años, quien estando embarazada sufrió una infección urinaria que le generó necrosis en sus extremidades superiores e inferiores. “Recibir las prótesis, gracias al excelente trabajo que hace la Fundación y a la solidaridad de Corteva, fue como nacer de nuevo. Nunca imaginé que estas prótesis iban a ser tan perfectas, tan parecidas a unas piernas de verdad”, expresa la beneficiaria.


Fundafe ayuda a personas en situación vulnerable de todo el país desde su sede en Tabio (Cundinamarca), en donde también ha logrado hacer alianzas con hoteles, restaurantes y hasta una tienda de zapatos en beneficio de sus pacientes.


“Al usar chatarra como materia prima, una prótesis con Fundafe cuesta alrededor de cuatro millones, mientras que en el mercado están alrededor de 22 millones; eso quiere decir que nuestros costos no superan el 30% de los costos del mercado protésico y de esta manera ayudamos a muchos colombianos que esperan la oportunidad de volver a caminar de nuevo sobre sus dos pies”, señaló Salcedo.


Por su parte, Andrés Rivera, líder de las plantas de Corteva en Barranquilla y Cartagena, señala que “para la compañía ser un buen vecino va más allá de hacer las cosas bien en nuestras operaciones; significa también ser un aliado para nuestras comunidades, de allí que nuestra política de responsabilidad social corporativa esté orientada a enriquecer vidas”.