Carlos Vives Resplandeció En Bogotá Con El “Tour Al Sol”
La gira abrió su paso por Colombia con un triple destello en el Movistar Arena: dos noches de fiesta y una tarde dedicada a los niños y sus familias.

MOVISTAR ARENA · 25, 26 Y 27 DE SEPTIEMBRE
• Pedidas de mano, una fiesta de láseres y el debut de Pedro Vives en un escenario junto a su papá marcaron las noches del viernes y el sábado
• María Fuell y la agrupación Opa! abrieron cada una de esas noches y acompañaron a Carlos en el homenaje a Colombia con “La Tierra del Olvido”
• El domingo, los niños fueron los invitados especiales de una función familiar que abrió con “Aquí Seguiré”, junto a Juliana, Nidia Góngora, Herencia de Timbiquí y el Coro de RíoGrande
Durante tres días seguidos, el sol brilló en todo su esplendor en Bogotá. Carlos Vives y La Provincia llegaron al Movistar Arena el 25, 26 y 27 de septiembre con el “TOUR AL SOL” 2026: dos noches en las que el público bailó y brincó sin parar, y una tarde de domingo en la que los niños fueron los invitados de honor. La energía de la gente fue tal que, en más de un momento, sus voces rebosaron el sonido del recinto.
“Quiero llevarlos por el sistema solar de los sentimientos infinitos”. Con esta frase, Carlos Vives dio inicio al espectáculo y marcó el tono de lo que vendría. El escenario se vistió de sol: una gran pantalla circular iluminó el recinto de principio a fin, mientras un juego de láseres de última tecnología bailaba al compás de la música.
En las noches del viernes y el sábado, el show siguió el recorrido diario del sol, que nace, cruza el cielo y se despide al final del día. El amanecer llegó con “Volví a Nacer”, como un primer rayo de esperanza; el mediodía encendió el recinto con los clásicos del vallenato, y el atardecer, con “Pa’ Mayté”, trajo la nostalgia. Cuando el sol parecía haberse ocultado, la noche guardaba su último destello: “El Último Disco”.
DOS NOCHES DE AMOR, FIESTA Y MEMORIA
El repertorio fue un viaje por tres décadas de música. Junto a clásicos como “Fruta Fresca” y “La Foto de los Dos”, Carlos presentó canciones de su más reciente álbum, El Último Disco, como “Tuyo y Nada Más” y “Buscando el Mar”, esta última junto a Rashid. Hubo un medley de amor con “Tu Amor Eterno”, “La Cartera” y “Déjame Entrar”, y un homenaje a la raíz vallenata con “La Hamaca Grande”, “La Gota Fría”, “El Cantor de Fonseca” y “Matilde Lina”.
Con los primeros acordes de “La Cañaguatera”, todo el Movistar Arena se puso de pie para brincar; “Carito” mantuvo la fiesta encendida, “Ella es mi Fiesta” se convirtió en una celebración de láseres y, en “Robarte un Beso”, la cámara del beso recorrió las tribunas en busca de parejas dispuestas a hacerle honor al título. Pero fue “Te Dedico” la que dejó a más de uno con los ojos aguados: la canción acompañó una pedida de mano en cada una de las tres fechas, un instante romántico que el público celebró como propio.
El homenaje a Colombia llegó con “La Tierra del Olvido”, que Carlos cantó el viernes junto a María Fuell, la artista nariñense de Gaira Música Local, y el sábado junto a la agrupación Opa!. Ambos estuvieron también a cargo de la apertura de su respectiva noche.
El cierre del viernes quedará en la memoria de los asistentes: con “El Último Disco”, Pedro Vives cantó por primera vez sobre un escenario junto a su papá, en un momento íntimo y emotivo que resumió el sentido más profundo de esta gira: la música como una herencia que se comparte en familia.

UN DOMINGO PARA LOS NIÑOS
La tercera fecha tuvo otro color. El domingo 27 de septiembre, el Movistar Arena se llenó de familias para una función en la que los niños fueron los invitados especiales. Pensando en su bienestar, el nivel de sonido se redujo en un 30 % frente a las funciones de adultos, para cuidar los oídos de los más pequeños sin restarle alegría a la fiesta. La tarde abrió con “Aquí Seguiré”, canción en homenaje a los damnificados del terremoto del 10 de agosto, interpretada por Carlos Vives junto a Juliana, Nidia Góngora, Herencia de Timbiquí y el Coro de RíoGrande: generaciones distintas cantándole al país.
A partir de ahí, la música y el juego fueron de la mano. En “La Bicicleta”, los actores armaron una bicicleta en pleno escenario; Simón y Matachín irrumpieron en “Tuyo y Nada Más”, y el medley de clásicos contó con Emilianito y Juan Pablo Rolón en la caja, mientras los actores protagonizaron la escena de la guitarra rota. “Carito” y “El Caballito” sonaron junto a Majo Arias y Silvana Pinilla; “Quiero Verte Sonreír” recibió la llegada de Lourdes y las voces de Julieta García, Camila Amaris y Papo, y “El Pirata Feroz” reunió a Emilianito con el Coro de RíoGrande.
El coro brilló también en los “Bambucos Patrióticos” y el “Modelo Alfabético”, y volvió a acompañar a Carlos en “La Tierra del Olvido”, que en voces infantiles sonó como una promesa para el futuro del país. Tras “Fruta Fresca” y “Robarte un Beso”, la tarde cerró con “Cuando Nos Volvamos a Encontrar”, con padres e hijos cantando las mismas canciones, muchas aprendidas en casa, en el colegio o en los viajes por carretera. Fue, quizá, el concierto más emotivo de la gira: un recuerdo compartido entre generaciones, al ritmo del Caribe.










































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