• EL ENFOQUE

Bogotá reverdece con su nueva propuesta de POT

* Este es el momento del renacer de Bogotá. Autoridades ambientales culminaron proceso riguroso de concertación ambiental del POT.

* En el POT se busca preservar y recuperar la conectividad ecológica, la protección de los espacios verdes, y la gestión y conservación de áreas protegidas, entre otros temas.

* Luego de la concertación, el documento se entregó al Consejo Territorial de Planeación Distrital – CTPD, que tendrá un mes para su análisis.


Bogotá va a renacer y dejar de ser la ciudad del endurecimiento. La concertación demuestra que se está construyendo de manera conjunta e integrando una visión de Bogotá-Región. Con la revisión se garantiza que este documento incorpore la dimensión ambiental dentro de la planificación de la ciudad, buscando la conservación y gestión de la Estructura Ecológica Principal - EEP.

Este es el momento para repensar a Bogotá y lograr que sea una ciudad sostenible, que se adapte a los retos y necesidades del siglo XXI. Entre los principales temas concertados están:

Estructura Ecológica Principal y áreas protegidas


El POT ‘El renacer de Bogotá 2022-2035' integra y aumenta la conectividad de la Estructura Ecológica Principal, incrementando su área total en un 30 %, al pasar de 94.000 a 124.000 hectáreas. Adicionalmente, crea cinco conectores ecosistémicos que enriquecen la biodiversidad.

"Este POT integra nuestras áreas protegidas generando un círculo alrededor de Bogotá que va a limitar los procesos de conurbación y que nos va a garantizar los servicios ecosistémicos para enfrentar la crisis climática de manera efectiva. Ese abrazo de Bogotá de sus áreas protegidas empieza por la consolidación de la reserva Thomas van der Hammen, un sueño de hace más de una década, que la administración de la alcaldesa Claudia López está fielmente comprometida con consolidar", dijo la secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia.

Se van a declarar cuatro nuevos Parques Ecológicos Distritales de Montaña, que se incorporarán en la gestión de conservación: Cerro Seco (Ciudad Bolívar), Mirador de los Nevados (Suba), Serranía El Zuque (San Cristóbal) y Soratama (Usaquén), para un total de ocho áreas en esta categoría.

En el sur, Cerro Seco se conectará con las áreas protegidas de Entrenubes y El Zuque para formar la Media Luna del Sur y alcanzar la representatividad de los ecosistemas xerofíticos y subxerofiticos del sur de la ciudad, conectar con el río Bogotá y recuperar las condiciones ambientales del cauce natural del río Tunjuelo.

"Se crearán dos figuras importantísimas. Los parques lineales del río Bogotá, una estrategia que se había consolidado por la Corporación Autónoma Regional del otro lado del río y que ahora contribuirá para tener espacio público verde a lo largo de la cuenca del río Bogotá. Además, tendremos las áreas de adaptación al cambio climático, que van a ayudar a la ciudad a enfrentar posibles inundaciones o sequías, en el marco de la crisis climática", continuó la secretaria.

Adicionalmente, se creará una nueva categoría de manejo. Se trata de los paisajes sostenibles, es decir, áreas donde pueda haber actividad agropecuaria y también elementos de protección ambiental. Esta busca reconocer la cultura campesina y armonizar sus actividades con la conservación.

Bogotá es privilegiada por contar con Sumapaz, el páramo más grande del mundo. Proteger a este ecosistema es primordial y, por eso, se incluirá como suelo de protección y elemento fundamental de la Estructura Ecológica Principal, según los lineamientos del Gobierno Nacional para su manejo y conservación.

Nuevos humedales y mayor protección

Bogotá tendrá dos nuevos humedales: Hyntiba- Escritorio, en la localidad de Fontibón; y Tingua Azul, entre Kennedy y Bosa. En total, este POT logra una ampliación del 20 % en el área del total de los humedales.

Estos ecosistemas van a tener una categoría superior: ya no serán parques ecológicos distritales sino reservas distritales de humedal, con usos limitados y la prohibición absoluta de cualquier forma de endurecimiento.

Mejorar la calidad del aire en zonas críticas y enfrentar la crisis climática

La calidad del aire está ligada a la calidad de vida de los bogotanos, y, por eso, mejorarla es fundamental para el ambiente y la salud. En esta medida, se crearán las Zonas por un Mejor Aire – ZUMA, que permitirán implementar acciones para mejorar la calidad del aire en las áreas críticas de la ciudad.

A partir de la información técnica de las estaciones de monitoreo, en estas zonas se podrán llevar a cabo medidas para que las emisiones y concentraciones de gases contaminantes puedan ser disminuidas.

En este aspecto, la secretaria Urrutia destacó: "Vamos a tener intervenciones intersectoriales, que nos permitan mejorar la calidad del aire en esas zonas de la ciudad que están más afectadas por las fuentes fijas y móviles. Pero además tenemos una ciudad pensada para la crisis climática, una ciudad que crea nuevas centralidades para que las personas tengan que cruzar cada vez menos en vehículos de combustibles fósiles y que podamos transportarnos de manera sostenible, mejorando la calidad del aire y la emisión de gases de efecto invernadero de la ciudad".

Economía circular

Se han determinado suelos en la ciudad para la separación y el aprovechamiento de los residuos orgánicos y de construcción y demolición. "Estos espacios para separación y aprovechamiento no van a estar solamente en la ciudad, sino en cada una de las nuevas edificaciones, que deberán tener espacios específicos para hacer el adecuado proceso, facilitar el trabajo de nuestros recicladores y lograr que lleguen menos residuos al relleno Doña Juana", aseguró la jefe de la cartera ambiental.

Conflictos socioambientales

Este es un POT que enfrenta y nombra los conflictos socioambientales que tiene la ciudad para discutirlos y resolverlos. Se establecen mecanismos de restauración, reparación y compensación para garantizar los servicios ecosistémicos de cualquier infraestructura que toque la EEP.

Así, se busca disminuir la conflictividad socioambiental en espacios que han tenido diferencias por pasivos ambientales, como minería o movilidad, al establecer usos y mecanismos de compensación.

Tras culminar este proceso de concertación, la alcaldesa Claudia López entregó el documento al Consejo Territorial de Planeación Distrital – CTPD para su análisis y posterior radicación en el Concejo de Bogotá.

"Este es un POT que reverdece a Bogotá. Marca un antes y un después en términos ambientales para la ciudad y hace realidad una visión ecosistémica del territorio", finalizó Urrutia.

El POT busca planificar la ocupación y gestión del territorio urbano y rural del Distrito hasta el 2035. Desde 2004 no se modificaba, y este instrumento es de vital importancia para orientar a Bogotá hacia un desarrollo sostenible, que garantice la calidad de vida de los ciudadanos.